
Hemos desarrollado nuestros hábitos de consumo y sistemas de desarrollo de manera desbalanceada e irresponsable con los recursos naturales. Esta forma de vida, no solamente perjudicará directamente a nuestros hijos y nietos, sino que pone en peligro la propia existencia de los seres humanos.
La buena noticia es que el avance científico y tecnológico ya ha identificado acciones correctivas y preventivas. Aún más interesante, es conocer que el paso más crítico no es responsabilidad de los gobiernos, lo tenemos que dar nosotros mismos, informándonos, tomando conciencia y cambiando nuestros hábitos de consumo.
Lo invitamos a navegar por esta sección y aprender como usted puede ser parte del cambio.