
En Costa Rica el 20% de los desechos termina en botaderos a cielo abierto y el 25% de los mismos son mal dispuestos en espacios abiertos, contaminando de esta manera nuestros campos, ríos y mares. Adicionalmente, no existen en el país sistemas efectivos para reciclar o reutilizar desechos residenciales como bolsas de basura, bolsas herméticas o plásticos adhesivos.
Por consiguiente, consumir estos productos en presentaciones biodegradables representa la opción más responsable con el ambiente. Productos que al cumplir su vida útil, se degradan con la simple presencia del oxigeno. Este proceso puede tomar entre 2 a 5 años dependiendo de las condiciones ambientales.
La degradación se logra mediante el uso de un aditivo especial a la resina que da origen a los productos plásticos. Se ha comprobado mediante extensas pruebas en laboratorios de reconocimiento mundial, que esta tecnología es segura para el contacto con alimentos y no genera ningún tipo de residuo tóxico para el ambiente.